Llevar una camisa bien planchada, sin arrugas y con el cuello impecable es fundamental para conseguir una imagen cuidada. Sin embargo, planchar una camisa correctamente puede resultar complicado cuando no tenemos experiencia, especialmente si queremos evitar las arrugas en las mangas, los pliegues en la espalda o las marcas alrededor de los botones.
¿No fue Adolfo Domínguez quien popularizó en los años ochenta el lema La arruga es bella? Pues parece que, en cuestión de camisas, la idea no ha terminado de imponerse. A la mayoría nos gusta vestir una prenda limpia, bien cuidada y perfectamente planchada.
Para quienes se han independizado recientemente o nunca han planchado una camisa, hemos preparado este tutorial en el que explicamos cómo planchar una camisa paso a paso para conseguir un acabado profesional. Siguiendo estas indicaciones, comprobaréis que la tarea es mucho más sencilla de lo que parece. Como sucede con muchas otras labores domésticas, la práctica también cuenta: después de planchar unas cuantas camisas, ganaréis rapidez y soltura.
El resultado dependerá tanto de la técnica como del tejido, la temperatura de la plancha y la forma en que hayamos lavado y secado la prenda. Por eso, antes de empezar, conviene preparar bien la camisa y comprobar las instrucciones de cuidado de su etiqueta.
Preparar la camisa antes de plancharla
Una buena parte del trabajo se puede ahorrar antes de encender la plancha. Si queremos evitar arrugas difíciles de eliminar, debemos prestar atención al lavado, al centrifugado y al secado de la camisa.
En cuanto termine la lavadora, conviene sacar las camisas, sacudirlas suavemente y estirar con las manos el cuello, los puños, las mangas y el cuerpo de la prenda. Después, lo mejor es colgarlas individualmente en perchas, procurando que queden bien colocadas y sin pliegues.
Muchas camisas se planchan con mayor facilidad cuando conservan un poco de humedad. Si ya están completamente secas, podemos utilizar el pulverizador de agua de la plancha o humedecer ligeramente las zonas más arrugadas, siempre que el tejido lo permita.
No es necesario evitar siempre la secadora. Algunas camisas admiten el secado a máquina y pueden salir con pocas arrugas si se utiliza el programa adecuado y se retiran al terminar. En cualquier caso, debemos respetar los símbolos de la etiqueta y evitar el secado excesivo, que puede hacer más difícil el planchado.
Elegir una buena tabla y una plancha adecuada
Disponer de una tabla de planchar estable, suficientemente ancha y con una funda bien ajustada facilita mucho la tarea. Una superficie acolchada, pero firme, permite deslizar la plancha con comodidad y evita que aparezcan marcas innecesarias en la tela.
También es importante contar con una plancha que deslice bien y disponga de una salida de vapor adecuada. No es imprescindible comprar el modelo más caro, pero sí elegir un aparato que permita regular la temperatura según el tipo de tejido.
Antes de empezar, comprobaremos que la suela esté limpia y que el depósito tenga agua si vamos a utilizar vapor. No hace falta mantenerlo siempre lleno: basta con seguir las instrucciones del fabricante y utilizar el agua recomendada para el aparato.
Si quieres más información sobre este electrodoméstico, puedes consultar nuestra guía para elegir, comprar y mantener una plancha.
Qué temperatura utilizar para planchar una camisa
Antes de comenzar, debemos consultar la etiqueta de la camisa para comprobar la temperatura máxima de planchado. No todos los tejidos admiten el mismo calor y utilizar una temperatura excesiva puede provocar brillos, encogimiento o daños irreversibles.
- Algodón: suele admitir temperaturas relativamente altas, siempre que así lo indique la etiqueta. El vapor puede ayudar a eliminar las arrugas más resistentes.
- Poliéster y tejidos sintéticos: requieren generalmente temperaturas más bajas para evitar que las fibras se dañen o se deformen.
- Lino: suele plancharse mejor cuando conserva algo de humedad, pero hay que respetar las indicaciones específicas de la prenda.
- Tejidos delicados: pueden necesitar una temperatura baja y, en algunos casos, planchado del revés o una tela protectora.
Si no sabemos cómo reaccionará el tejido, es preferible empezar con una temperatura baja y aumentarla progresivamente si resulta necesario. También conviene probar primero en una zona poco visible.
Cómo planchar una camisa paso a paso
Consejos generales: antes de apoyar la plancha, debemos alisar con las manos la zona que vamos a trabajar. Si planchamos directamente sobre un pliegue, podemos fijar la arruga y después resultará mucho más difícil eliminarla.
Asimismo, debemos mover la camisa con cuidado sobre la tabla. Cuando terminemos una sección, conviene recolocarla sin arrastrar ni arrugar la parte que ya hemos planchado. Esta es la secuencia que recomendamos para conseguir un buen resultado.
1. Planchar el cuello de la camisa
Comenzaremos por el cuello, que debe estar desabrochado y completamente extendido. Lo colocamos sobre la tabla y pasamos la plancha desde los extremos hacia el centro, siguiendo la forma de la pieza.
Si aparecen pequeñas arrugas, podemos aplicar un poco de vapor o humedecer ligeramente el tejido con un pulverizador. Debemos evitar insistir con una presión excesiva, especialmente en camisas delicadas, para no dejar marcas ni deformar el cuello.
2. Planchar los hombros y el canesú
El canesú es la pieza de tela que une la parte superior de la espalda con los hombros. Para plancharlo cómodamente, introducimos uno de los hombros en el extremo redondeado de la tabla, ajustamos bien la tela y pasamos la plancha desde la zona central hacia los bordes.
Después repetimos la operación con el otro hombro. Es importante alisar la tela con las manos antes de cada pasada para evitar que se formen pliegues cerca de las costuras.
3. Planchar la espalda de la camisa
Extendemos la espalda de la camisa sobre la tabla y colocamos la tela de manera que quede bien estirada. Comenzaremos por la zona más alejada de nosotros y avanzaremos progresivamente hacia el otro extremo.
Como la espalda suele ser más ancha que la tabla, tendremos que desplazar la camisa varias veces para plancharla por completo. Debemos prestar atención a las costuras laterales y a los pliegues que puedan aparecer al recolocar la prenda.
4. Planchar los delanteros y la zona de los botones
A continuación, colocamos uno de los delanteros de la camisa sobre la tabla y lo planchamos siguiendo el sentido de la tela. Después hacemos lo mismo con el otro delantero.
En la zona de los botones debemos trabajar con cuidado. En lugar de pasar la plancha directamente por encima de ellos, utilizaremos la punta para planchar los espacios que quedan entre los botones y alrededor de sus costuras. Así evitaremos romperlos o dejar marcas sobre la tela.
También conviene prestar atención a la tapeta, que es la franja donde se encuentran los botones y los ojales. Si queremos un acabado limpio, debemos dejarla recta y sin pliegues.
5. Planchar los puños
Antes de planchar las mangas, abrimos los puños y los extendemos completamente sobre la tabla. Primero planchamos la cara interior y después la exterior, siguiendo la forma de la pieza y evitando pasar directamente sobre los botones.
El objetivo es conseguir que el puño quede liso, sin arrugas y con sus bordes bien definidos. No debemos doblarlo para marcar una raya, salvo que el diseño de la camisa requiera expresamente ese acabado.
6. Planchar la primera manga
Extendemos la manga sobre la tabla y alineamos la costura longitudinal en uno de los lados. Alisamos la tela con las manos y planchamos desde la zona del hombro hacia el puño, sin dejar que se formen pliegues en la parte inferior.
Si queremos que la manga tenga una raya marcada, debemos alinear correctamente sus bordes y planchar siguiendo esa línea. Si preferimos una manga sin raya, utilizaremos la técnica que explicamos en el siguiente apartado.
7. Planchar la segunda manga
Repetimos el mismo procedimiento con la otra manga, comprobando que la costura quede correctamente alineada. Conviene prestar atención a la zona que une la manga con el hombro, donde pueden aparecer pequeñas arrugas si la tela no está bien colocada.
Una vez terminadas ambas mangas, revisamos los puños y los extremos para asegurarnos de que no hayan quedado pliegues.
8. Colgar la camisa después del planchado
Cuando hayamos terminado, colgamos inmediatamente la camisa en una percha adecuada, cerrando uno o dos botones para que mantenga su forma. Es preferible dejarla enfriar y secar por completo antes de guardarla en el armario o colocar otra prenda demasiado cerca.
De esta manera, reduciremos la aparición de nuevas arrugas y conseguiremos que la camisa conserve durante más tiempo el acabado del planchado.
Cómo planchar una camisa sin dejar raya en las mangas
Si preferimos que las mangas queden lisas, sin una raya longitudinal marcada, tendremos que prestar especial atención a la forma en que colocamos la tela sobre la tabla. El procedimiento requiere algo más de práctica, pero no es especialmente complicado.
Después de planchar el puño, extendemos la manga y la colocamos de manera que la costura quede alineada en uno de los lados. Planchamos la parte central sin presionar demasiado los bordes, procurando no crear un pliegue definido.
A continuación, giramos ligeramente la manga para acceder a la zona que ha quedado sin planchar y repetimos la operación. La clave consiste en trabajar por secciones, desplazando la tela con cuidado y evitando aplastar los bordes para que no se forme una raya.
Este método es válido tanto para camisas de hombre como de mujer. La elección de una manga con raya o sin ella depende del estilo de la prenda y del acabado que queramos conseguir, no exclusivamente de si se trata de una camisa masculina o femenina.
Errores frecuentes al planchar una camisa
Si queremos conseguir un acabado impecable, conviene evitar algunos errores habituales que pueden hacer que el resultado no sea el esperado:
- Utilizar demasiado calor: puede estropear las fibras, provocar brillos o dejar marcas permanentes.
- Planchar sobre arrugas sin alisar la tela: podemos fijar los pliegues en lugar de eliminarlos.
- Presionar directamente sobre los botones: existe el riesgo de dañarlos o dejar marcas en la prenda.
- Dejar la camisa demasiado tiempo sobre la tabla: si está húmeda y la doblamos o amontonamos inmediatamente, pueden aparecer nuevas arrugas.
- Guardar la camisa antes de que se enfríe: es preferible dejar que se seque por completo y se estabilice en la percha.
- Descuidar la limpieza de la plancha: los restos acumulados en la suela pueden manchar la tela.
Vídeo sobre cómo planchar una camisa
Para terminar, os dejamos un vídeo ilustrativo que permite observar la técnica en movimiento. A veces resulta más sencillo aprender viendo cómo se coloca la prenda sobre la tabla y cómo se trabaja cada sección.
Conclusión: planchar una camisa es cuestión de práctica
Como hemos visto, planchar una camisa correctamente no es tan difícil si seguimos un orden y utilizamos la temperatura adecuada. Empezar por el cuello y los hombros, continuar por la espalda y los delanteros y dejar las mangas para el final facilita el trabajo y ayuda a evitar arrugas.
Con un poco de práctica, una buena tabla, una plancha adecuada y una preparación correcta de la prenda, conseguiremos un resultado mucho más profesional. Y recordad que el mejor truco para mantener una camisa impecable empieza antes de plancharla: sacarla pronto de la lavadora, alisar el tejido y colgarla correctamente.

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