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jueves, 1 de febrero de 2018

Ideas para reciclar ropa vieja o usada

Ideas para reciclar ropa vieja o usada
En cuestiones de moda cualquier momento es bueno para renovar parcialmente la ropa de nuestro armario. Cuando se acomete una tarea de este tipo debemos pensar que es un momento ideal para compatibilizar reciclaje con solidaridad, regalando a quien lo necesita aquellas prendas que ya no vamos a utilizar e impidiendo, de paso, que nuestros residuos textiles acaben en el vertedero.

Diferentes estadísticas señalan que cada español se desprende todos los años de entre siete y ocho kilos de ropa, pero lo más penoso es que, aun sabiendo que mucha de nuestra ropa usada (abrigos, camisas, pantalones, calzado, etcétera) puede ser muy útil para otras personas necesitadas, la gran mayor parte de estas prendas acaban en la basura, siempre más por la pereza que da tener que llevarla al contenedor correspondiente que por otra cosa.

Por fortuna en los último años, las ONG que habitualmente se han venido dedicando a recuperar y reciclar ropa usada, han empleado un notable esfuerzo en ponerse de acuerdo con las entidades públicas responsables para que cada vez exista un mayor número de contenedores de ropa, de manera que los ciudadanos lo tengamos mucho más fácil a la hora de encontrar un contenedor donde depositar nuestra ropa vieja. Este hecho, junto con la circunstancia de que cada vez somos más conscientes de que tirar ropa a la basura, aparte de poco solidario, afecta negativamente al medio ambiente, parece que está empezando a implicar que cada vez más personas decidan reciclar, de una forma u otra, su ropa usada.

Lo primero que debemos saber es que la ropa y calzado que depositemos en los contenedores debe meterse limpia (esto parece de Perogrullo pero hay quien no lo hace) y en bolsas bien cerradas. Posteriormente las ONG que la reciben la clasifican según la calidad y el estado en que se encuentre, diferenciándose cuatro grupos diferentes:
  • Ropa de calidad: que se suele revender en tiendas de segunda mano a precios muy económicos. Este dinero se utiliza para financiar proyectos de ayuda humanitaria en zonas necesitadas de todo el mundo.
  • Ropa aprovechable: que se envía a zonas del tercer mundo donde se reparte entre la población más necesitada.
  • Ropa deteriorada: que se vende a empresas de reciclaje textil, empresas que la utilizan para fabricar relleno de cojines, trapos y otros productos textiles. En España existen empresas que se dedican a la confección de prendas de vestir y complementos textiles a partir de ropa reciclada, utilizando la técnica de la almazuela o patchwork (es decir, utilizando piezas tejidas uniendo fragmentos de otras telas).
  • Ropa inservible: entorno a un cinco por ciento de la ropa está tan deteriorada que no se puede hacer nada con ella y tiene que ir directamente a la basura.

En conclusión, cualquier opción resulta más adecuada que tirar nuestra ropa o calzado a la basura. Si queremos cuidar del medio ambiente, debemos también reducir la producción de residuos textiles, no tirando prendas o complementos de vestir por el simple hecho de que hayan dejado de estar de moda, y reutilizando la ropa que consideremos inservible para otros usos, como trapos de cocina o cualquier cosa que podamos hacer con los retales que podamos obtener de nuestra ropa usada o vieja. También es importante saber que los tejidos naturales como el algodón, la lana o el lino, son mucho más sencillos de reciclar y menos contaminantes que los tejidos sintéticos, tanto en su fabricación como en su eliminación.

Proporcionar un segundo uso a nuestra ropa vieja

Reciclar ropa vaquera
Según hemos mencionado, al renovar nuestro armario deberemos evitar deshacernos de nuestra ropa vieja. Aunque entregársela a una ONG es, sin duda, una buena opción, existen un buen número de posibilidades para dar un segundo uso a las prendas que ya no vamos a utilizar. Estas son algunas de las opciones que desde ropa y moda os proponemos:
  • La primera opción y más básica es cortar la ropa vieja en retales y utilizarlos para decorar pantalones o camisas vaqueras, adornar bolsos de tela, confeccionar un cojín, elaborar colchas, fundas para el móvil, gorras, bolsas de viaje para los zapatos, estuches para lapiceros, etcétera. En este punto la creatividad de cada uno es la que manda y la lista de “apaños” posibles es innumerable.
  • También se puede reutilizar confeccionando nuestras propias prendas de ropa o rediseñándolas. Aunque esto ya requiere algún conocimiento adicional de costura.
  • Si la ropa en cuestión tiene cierto valor sentimental (como por ejemplo los primeros patucos de nuestro hijo), puede utilizarse como un objeto decorativo (por ejemplo algún tipo de ropa estampada), o se puede utilizar como posible antigüedad (como un bañador o un sombrero antiguo), pueden colgarse en la pared o incluso enmarcarse para servir de adorno.
  • Los jerséis, camisetas y, en especial, la tela vaquera, pueden utilizarse para tapizar sillas. Mucha gente también utiliza camisetas viejas como funda de sus asientos de coche. La ropa vieja también puede utilizarse para fabricar una especie de cama para nuestras mascotas.

Tampoco queremos dejar de mencionar uno de los aspectos que hacen de la tela vaquera uno de los tejidos más susceptibles de ser reciclados, y es el hecho de que se trata de una tela resistente y que, además, aumenta su atractivo y belleza con el desgaste y el paso del tiempo. Ambas circunstancias son garantía de que al darle un nuevo uso, ésta va seguir prestando su nuevo servicio durante muchos años. La tela vaquera, además, permite la incorporación de adornos pintados, por lo que si tenemos la desgracia de que una prenda elaborada con este tejido se estropee, por ejemplo por haberla salpicado con lejía, debemos ser conscientes de que es posible tapar las manchas con un dibujo.

Como colofón a este artículo, simplemente remarcaremos que si nos decantamos por reciclar nuestra ropa vieja, estaremos ayudando a conseguir un planeta más limpio y sostenible.

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